En Ereván, el movimiento indígena brasileño defenderá que la implementación de las metas globales de biodiversidad pase de las promesas a la acción, mediante la demarcación y protección de los territorios, la participación indígena en la toma de decisiones, el financiamiento directo y la garantía de la Consulta Libre, Previa e Informada.
Entre el 19 y el 30 de octubre, la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) estará en Ereván, Armenia, para participar en la 17.ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP 17), llevando a los espacios de negociación e incidencia internacional las prioridades construidas por el movimiento indígena brasileño para la protección de la biodiversidad y de los derechos de los pueblos indígenas.
La COP 17 llevará a cabo la primera revisión global de los avances en la implementación y el monitoreo del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Para la APIB, esta revisión debe demostrar si los compromisos internacionales están llegando efectivamente a los territorios, fortaleciendo los derechos y garantizando las condiciones necesarias para que los pueblos indígenas continúen desempeñando su papel histórico en la conservación de la biodiversidad.
Al igual que en las agendas climática y de lucha contra la desertificación, la APIB defenderá que no es posible hacer frente a la pérdida de biodiversidad sin garantizar los derechos territoriales de los pueblos que históricamente la han protegido.
Los territorios indígenas en el centro de la política de biodiversidad
La demarcación, la protección, la retirada de ocupantes ilegales y la gestión territorial deben reconocerse como condiciones fundamentales para el cumplimiento de las metas de conservación, restauración y uso sostenible de la biodiversidad.
La posición que se llevará a la COP 17 defiende que los territorios indígenas sean reconocidos como espacios estratégicos para el cumplimiento de las metas globales y que se garantice la Consulta Libre, Previa e Informada (CLPI) en los procesos de planificación territorial, licenciamiento, creación y gestión de áreas protegidas, minería, infraestructura y otras iniciativas que puedan afectar a estos territorios.
Uno de los debates centrales será la implementación de las Metas 2 y 3 del Marco Mundial de Biodiversidad, relacionadas con la restauración y la conservación basada en áreas. La APIB defenderá el reconocimiento de los Territorios Indígenas y Tradicionales como una categoría propia de conservación, respetando sus sistemas de gobernanza, autogobierno y autodeterminación, sin subordinarlos a la lógica convencional de las áreas protegidas o de las Otras Medidas Eficaces de Conservación Basadas en Áreas (OMEC).
La COP 16, celebrada en Cali en 2024, avanzó al incorporar indicadores relacionados con el uso y la tenencia de la tierra por parte de los pueblos indígenas en el mecanismo de monitoreo del Marco Mundial. Sin embargo, no estableció compromisos vinculantes claros sobre la demarcación y la protección territorial.
Para la APIB, no basta con contabilizar las áreas conservadas: es necesario reconocer quién protege estos territorios, garantizar sus derechos y asegurar su participación en la toma de decisiones.
La participación indígena debe traducirse en poder de decisión
Otro tema estratégico de la COP 17 será el funcionamiento del nuevo Órgano Subsidiario Permanente sobre el Artículo 8(j) y otras disposiciones del Convenio, creado en la COP 16.
El Artículo 8(j) reconoce la importancia de los conocimientos, las prácticas y los modos de vida de los pueblos indígenas y las comunidades locales para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad. La creación de una instancia permanente dedicada a este tema representa un avance para la participación indígena en el Convenio.
En Ereván, se negociarán el funcionamiento de este órgano, la implementación de su Programa de Trabajo hasta 2030 y las directrices relacionadas con las Metas 2 y 3. La APIB defenderá que estos espacios garanticen la participación directa, sustantiva y efectiva de las organizaciones representativas de los pueblos indígenas, con capacidad real para influir en las decisiones multilaterales de los países.
Los conocimientos indígenas tampoco pueden tratarse únicamente como instrumentos para cumplir las metas de conservación. Están directamente vinculados a los territorios, las culturas, los modos de vida y los sistemas propios de gobernanza, y deben protegerse junto con los derechos de los pueblos que los mantienen vivos.
El financiamiento debe llegar directamente a los territorios
El financiamiento de la biodiversidad será otro eje central de la participación de la APIB.
El Marco Mundial de Biodiversidad prevé la movilización de 200.000 millones de dólares estadounidenses al año. Sin embargo, para la APIB, aumentar el volumen de recursos no es suficiente si las organizaciones indígenas siguen enfrentándose a mecanismos burocráticos e intermediarios para acceder a ellos.
Nuestra organización defenderá que los pueblos indígenas dejen de ocupar únicamente el lugar de beneficiarios finales de proyectos diseñados por terceros y ejerzan un papel de liderazgo en el diseño, la gobernanza, la ejecución y el monitoreo de los recursos destinados a la conservación y la protección territorial. Esta posición está en consonancia con la agenda de financiamiento directo que la APIB viene impulsando en el ámbito internacional.
Al mismo tiempo, la APIB advierte sobre los riesgos de la financiarización de la naturaleza, especialmente mediante mecanismos de compensación y créditos de biodiversidad que puedan convertir la diversidad de la vida en activos económicos sin abordar las causas estructurales de su destrucción.
Financiar la biodiversidad debe significar disponer de recursos nuevos, accesibles y directamente disponibles para los territorios, con transparencia, salvaguardias, control social y respeto por los derechos colectivos.
Biodiversidad, conocimientos tradicionales y Fondo Cali
La APIB también seguirá las negociaciones sobre la Información Digital de Secuencias (DSI, por sus siglas en inglés) de recursos genéticos.
El uso creciente de información genética digitalizada plantea riesgos cuando estos datos se separan de los territorios y los pueblos de los que proceden. Para la APIB, la digitalización de la biodiversidad no puede significar borrar su origen territorial, los conocimientos tradicionales asociados ni los derechos de quienes los custodian.
Por ello, la Consulta Libre, Previa e Informada, la trazabilidad y la participación justa y equitativa en los beneficios deben permanecer en el centro de las negociaciones.
En la COP 16 se creó el Fondo Cali, relacionado con la distribución de los beneficios derivados del uso de DSI, con previsiones para destinar recursos a los pueblos indígenas y las comunidades locales de los países en desarrollo.
En la COP 17, la APIB defenderá que la puesta en funcionamiento de este mecanismo garantice que una parte sustancial de los recursos llegue de manera directa, accesible y sin trabas burocráticas a los territorios y maretórios. Este último término hace referencia a territorios indígenas y espacios tradicionales de vida vinculados a los ambientes marinos y costeros.
No hay protección de la biodiversidad sin derechos
La agenda de biodiversidad no puede desvincularse de la crisis climática ni de los conflictos territoriales.
La APIB viene alertando sobre los impactos de la expansión del agronegocio, la minería, la infraestructura y otras actividades económicas sobre las Tierras Indígenas y los ecosistemas estratégicos. La propia agenda elaborada para la COP 17 identifica estas presiones entre las principales amenazas para la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad.
Del mismo modo, la transición hacia una economía baja en carbono no puede crear nuevas zonas de sacrificio. La expansión de la minería de minerales críticos o estratégicos, cuando se lleva a cabo sin protección territorial y sin CLPI, puede reproducir las violaciones históricas provocadas por otros ciclos de explotación económica.
En Ereván, la APIB llevará un mensaje central: no existe una solución duradera a la pérdida de biodiversidad sin garantías de derechos.
No es posible establecer metas globales de conservación mientras los territorios indígenas continúen amenazados. No es posible reconocer los conocimientos indígenas sin garantizar la participación de sus pueblos en la toma de decisiones. Y no es posible movilizar miles de millones para la biodiversidad mientras las organizaciones indígenas sigan enfrentándose a barreras para acceder directamente a esos recursos.
La participación de la APIB en la COP 17 reafirma una agenda construida desde los territorios y llevada a los espacios internacionales: demarcación y protección territorial, autogobierno y autodeterminación, Consulta Libre, Previa e Informada, financiamiento directo, protección de los conocimientos tradicionales, distribución justa de los beneficios y participación indígena con poder real de decisión.
Proteger la biodiversidad es proteger los territorios. Y proteger los territorios significa garantizar los derechos de los pueblos indígenas.