Durante la 17ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (COP17), celebrada en Mongolia, APIB, junto con APOINME (nuestra organización política de base), promovió el panel “Perspectivas Indígenas sobre la Desertificación: Estrategias para Enfrentar la Degradación de la Tierra y la Sequía Prolongada en los Biomas Brasileños”.
La actividad presentó las perspectivas de los pueblos indígenas sobre el avance de la desertificación, la degradación de la tierra y los efectos de las sequías prolongadas en los biomas brasileños. El debate prestó especial atención a los impactos en los territorios indígenas, que se ven cada vez más presionados por la deforestación, el acaparamiento de tierras, la minería, la expansión de las cadenas de producción de materias primas y la explotación del agua y otros recursos naturales. El panel fue moderado por Danilo Tupinikim (APIB) y contó con la participación de Bárbara Tupinikim, representante de la Articulación de Pueblos y Organizaciones Indígenas del Noreste, Minas Gerais y Espírito Santo (APOINME); Rute Anacé, del Ministerio de los Pueblos Indígenas (MPI); y Onel Inanadinia Masardule, consultor del Consejo Internacional de Tratados Indígenas.
A lo largo del diálogo, los participantes enfatizaron que abordar la desertificación no puede limitarse a soluciones técnicas o ambientales. Para los pueblos indígenas, esta es también una agenda de derechos, justicia climática, protección territorial y reparación histórica.
La degradación de los territorios afecta directamente las fuentes de agua, la producción de alimentos, la biodiversidad y la continuidad de las formas de vida, los conocimientos y las prácticas tradicionales. Estos impactos se agravan por las actividades económicas que avanzan sobre los biomas sin respetar los derechos territoriales, las culturas y la autonomía de los pueblos indígenas.
Entre las propuestas presentadas durante el panel se encontraban la demarcación y protección efectiva de las tierras indígenas, el fortalecimiento de la gestión territorial y ambiental indígena, la asignación de fondos directos a los pueblos indígenas y la garantía de consulta y consentimiento libre, previo e informado respecto a medidas y proyectos que puedan afectar sus territorios.
También se destacó la necesidad de trazabilidad en todas las etapas de las cadenas de producción de materias primas y la rendición de cuentas de las empresas y actividades económicas involucradas en la degradación de biomas y la violación de los derechos indígenas.
La actividad reunió a representantes de gobiernos, organizaciones indígenas y de la sociedad civil, negociadores, investigadores, financiadores y organizaciones internacionales involucradas en la elaboración de respuestas a la desertificación, la sequía y la degradación de la tierra.
Al presentar estas perspectivas en la COP17, los panelistas comparten las voces de los pueblos indígenas, reafirmando que no debemos ser reconocidos únicamente como poblaciones afectadas por la crisis ambiental. Los conocimientos tradicionales, las prácticas de gestión y las formas de gobernanza territorial son esenciales para la protección del agua, la restauración de los ecosistemas y la construcción de respuestas justas y duraderas a la crisis climática.
Fortalecer los derechos y el empoderamiento de los pueblos indígenas es esencial para combatir la desertificación y asegurar el futuro del mundo.