POLITICAL STATEMENT OF SOLIDARITY WITH INDIGENOUS PEOPLES AND THE BOLIVIAN PEOPLE IN DEFENSE OF POPULAR SOVEREIGNTY AND SELF-DETERMINATION

POLITICAL STATEMENT OF SOLIDARITY WITH INDIGENOUS PEOPLES AND THE BOLIVIAN PEOPLE IN DEFENSE OF POPULAR SOVEREIGNTY AND SELF-DETERMINATION

The Articulation of Indigenous Peoples of Brazil (APIB) expresses its solidarity with the Indigenous peoples, peasant organizations, social movements, and the Bolivian people who, at this moment, are mobilizing in defense of popular sovereignty, the commons, and the right to determine the future of their own country.

We are following with deep concern the escalation of the political and social crisis in Bolivia and, especially, the recent approval of measures that expand the state’s powers to declare states of exception and authorize the use of the Armed Forces against popular demonstrations. This measure comes amid weeks of mobilizations led by Indigenous, peasant, labor, and community organizations that challenge economic policies deemed exclusionary and denounce threats to national sovereignty. 

Indigenous peoples are acutely aware of the impacts of the militarization of social conflicts. Throughout Latin America, history shows that state repression has been used, time and again, to silence the legitimate demands of peoples and communities defending their territories, their ways of life, and their collective rights. The response to political crises cannot be the criminalization of popular organization or the use of force against those exercising their right to mobilize.

Bolivia holds a unique place in the history of the continent’s Indigenous peoples. The recognition of its plurinational character was the result of decades of struggle by Indigenous peoples, peasants, and popular movements who demanded the right to self-determination, political participation, and democratic control over the country’s natural resources and future. Defending these achievements is defending democracy itself.

APIB reaffirms that the sovereignty of states must go hand in hand with the sovereignty of peoples. There is no true democracy without popular participation, without respect for collective rights, and without the recognition of Indigenous peoples as political actors capable of deciding on their territories, their economies, and their futures.

We also reaffirm that the defense of national sovereignty is directly linked to the protection of territories and the commons. Land, water, forests, diverse biomes, and natural resources cannot be reduced to commodities subject exclusively to the interests of large economic groups or external actors. They are living heritage that sustains peoples, cultures, and diverse ways of life.

At this moment, we reinforce our support, in particular, for the Bolivian Indigenous peoples who continue to lead the mobilizations in defense of their rights, their territories, and the plurinational character of the Bolivian State. We recognize the long history of struggle and resistance of the peoples of Bolivia and reaffirm our conviction that no national project will be legitimate if it is built at the cost of repression, political exclusion, or violence against its peoples.

APIB calls on the international community, human rights organizations, and social movements in Latin America to closely monitor the situation in Bolivia, demanding respect for human rights, democratic freedoms, and the right of peoples to mobilize freely.

Our solidarity with the Indigenous peoples and the Bolivian people.

Articulation of Indigenous Peoples of Brazil (APIB)

June 9, 2026.

DECLARACIÓN POLÍTICA DE SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y EL PUEBLO BOLIVIANO EN DEFENSA DE LA SOBERANÍA POPULAR Y DE LA AUTODETERMINACIÓN

DECLARACIÓN POLÍTICA DE SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y EL PUEBLO BOLIVIANO EN DEFENSA DE LA SOBERANÍA POPULAR Y DE LA AUTODETERMINACIÓN

La Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) expresa su solidaridad con los pueblos indígenas, las organizaciones campesinas, los movimientos sociales y el pueblo boliviano que, en este momento, se movilizan en defensa de la soberanía popular, los bienes comunes y el derecho a decidir el futuro de su propio país.

Seguimos con profunda preocupación la escalada de la crisis política y social en Bolivia y, especialmente, la reciente aprobación de medidas que amplían los poderes del Estado para declarar estados de excepción y autorizar el uso de las Fuerzas Armadas contra las movilizaciones populares. Esta medida se produce en medio de semanas de movilizaciones lideradas por organizaciones indígenas, campesinas, sindicales y comunitarias que cuestionan políticas económicas consideradas excluyentes y denuncian amenazas a la soberanía nacional. 

Los pueblos indígenas conocen profundamente los impactos de la militarización de los conflictos sociales. En toda América Latina, la historia demuestra que la represión estatal se ha utilizado, una y otra vez, para silenciar las demandas legítimas de los pueblos y las comunidades que defienden sus territorios, sus formas de vida y sus derechos colectivos. La respuesta a las crisis políticas no puede ser la criminalización de la organización popular ni el uso de la fuerza contra quienes ejercen su derecho a movilizarse.

Bolivia ocupa un lugar único en la historia de los pueblos indígenas del continente. El reconocimiento de su carácter plurinacional fue el resultado de décadas de lucha de los pueblos indígenas, los pueblos campesinos y los movimientos populares que exigieron el derecho a la autodeterminación, la participación política y el control democrático sobre los recursos naturales y el futuro del país. Defender estos logros es defender la democracia misma.

La APIB reafirma que la soberanía de los Estados debe ir de la mano de la soberanía de los pueblos. No hay verdadera democracia sin participación popular, sin respeto a los derechos colectivos y sin el reconocimiento de los pueblos indígenas como actores políticos capaces de decidir sobre sus territorios, sus economías y sus futuros.

Reafirmamos también que la defensa de la soberanía nacional está directamente vinculada a la protección de los territorios y los bienes comunes. La tierra, el agua, los bosques, los diversos biomas y los recursos naturales no pueden reducirse a mercancías sujetas exclusivamente a los intereses de grandes grupos económicos o actores externos. Son un patrimonio vivo que sustenta a los pueblos, las culturas y las diversas formas de vida.

En este momento, reforzamos nuestro apoyo, en particular, a los pueblos indígenas bolivianos que continúan liderando las movilizaciones en defensa de sus derechos, sus territorios y el carácter plurinacional del Estado boliviano. Reconocemos la larga historia de lucha y resistencia de los pueblos de Bolivia y reafirmamos nuestra convicción de que ningún proyecto nacional será legítimo si se construye a costa de la represión, la exclusión política o la violencia contra sus pueblos.

La APIB hace un llamado a la comunidad internacional, a las organizaciones de derechos humanos y a los movimientos sociales de América Latina a mantenerse vigilantes frente a la situación en Bolivia, exigiendo el respeto a los derechos humanos, las libertades democráticas y el derecho de los pueblos a movilizarse libremente.

Nuestra solidaridad con los pueblos indígenas y el pueblo boliviano.

Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB)

9 de junio de 2026.

NOTA POLÍTICA DE SOLIDARIEDADE AOS POVOS INDÍGENAS E AO POVO BOLIVIANO EM DEFESA DA SOBERANIA POPULAR E DA AUTODETERMINAÇÃO

NOTA POLÍTICA DE SOLIDARIEDADE AOS POVOS INDÍGENAS E AO POVO BOLIVIANO EM DEFESA DA SOBERANIA POPULAR E DA AUTODETERMINAÇÃO

A Articulação dos Povos Indígenas do Brasil (APIB) manifesta sua solidariedade aos povos indígenas, organizações camponesas, movimentos sociais e ao povo boliviano que, neste momento, mobilizam-se em defesa da soberania popular, dos bens comuns e do direito de decidir os rumos de seu próprio país.

Acompanhamos com profunda preocupação a escalada da crise política e social na Bolívia e, especialmente, a recente aprovação de medidas que ampliam os poderes do Estado para decretar estados de exceção e autorizam o emprego das Forças Armadas contra manifestações populares. A medida ocorre em meio a semanas de mobilizações protagonizadas por organizações indígenas, camponesas, sindicais e comunitárias que contestam políticas econômicas consideradas excludentes e denunciam ameaças à soberania nacional.

Os povos indígenas conhecem profundamente os impactos da militarização dos conflitos sociais. Em toda a América Latina, a história demonstra que a repressão estatal tem sido utilizada, repetidas vezes, para silenciar reivindicações legítimas de povos e comunidades que defendem seus territórios, seus modos de vida e seus direitos coletivos. A resposta para crises políticas não pode ser a criminalização da organização popular nem o uso da força contra aqueles que exercem seu direito à manifestação.

A Bolívia ocupa um lugar singular na história dos povos indígenas do continente. O reconhecimento de seu caráter plurinacional foi resultado de décadas de luta dos povos originários, camponeses e movimentos populares que reivindicaram o direito à autodeterminação, à participação política e ao controle democrático sobre os recursos naturais e os destinos do país. Defender essas conquistas é defender a própria democracia.

A APIB reafirma que a soberania dos Estados deve caminhar lado a lado com a soberania dos povos. Não existe verdadeira democracia sem participação popular, sem respeito aos direitos coletivos e sem o reconhecimento dos povos indígenas como sujeitos políticos capazes de decidir sobre seus territórios, suas economias e seus futuros.

Também reafirmamos que a defesa da soberania nacional está diretamente vinculada à proteção dos territórios e dos bens comuns. A terra, as águas, as florestas, os diferentes biomas e os recursos naturais não podem ser reduzidos a mercadorias submetidas exclusivamente aos interesses de grandes grupos econômicos ou de agentes externos. São patrimônios vivos que sustentam povos, culturas e formas diversas de existência.

Neste momento, reforçamos nosso apoio em especial aos povos indígenas bolivianos que seguem à frente das mobilizações em defesa de seus direitos, de seus territórios e do caráter plurinacional do Estado boliviano.

Reconhecemos a longa trajetória de luta e resistência dos povos da Bolívia e reafirmamos nossa convicção de que nenhum projeto de país será legítimo se for construído à custa da repressão, da exclusão política ou da violência contra seus povos.

A APIB convida a comunidade internacional, os organismos de direitos humanos e os movimentos sociais da América Latina a acompanharem atentamente a situação na Bolívia, exigindo o respeito aos direitos humanos, às liberdades democráticas e ao direito dos povos de se organizarem e se manifestarem livremente.

Nossa solidariedade aos povos indígenas e ao povo boliviano.

Articulação dos Povos Indígenas do Brasil (APIB)
09 de junho de 2026.

Agrofascismo utiliza Marco Temporal para revogar homologações das TIs Aldeia Velha e Manoki, feitas por Lula

Agrofascismo utiliza Marco Temporal para revogar homologações das TIs Aldeia Velha e Manoki, feitas por Lula

A lei do marco temporal está sendo aplicada para revogar ou suspender demarcações de terras indígenas decretadas pelo governo Lula. 

As Terras Indígenas Aldeia Velha, na Bahia, e Manoki, no Mato Grosso, conquistaram seus decretos respectivamente em 2024 e 2025. 

No extremo sul da Bahia, uma empresa chamada COSVAR Agropecuária Ltda, ligada à COSVAR Empreendimentos Imobiliários Ltda, conseguiu uma liminar de despejo para retirar 650 famílias Pataxó de 1.275 ha do total de 1.976 hectares que compõem a reserva Pataxó.

O povo Pataxó de Aldeia Velha possui registros no local, pelo menos, desde 1534. A presença Pataxó remonta a 400 anos antes que qualquer empresa. A relatoria desse caso está agora no STF, com o ministro André Mendonça.

Já a Terra Indígena Manoki teve o território redimensionado para cerca de 250 mil hectares em Brasnorte, no Mato Grosso, após comprovado “grave e insanável” erro na condução do processo administrativo e na definição dos limites da terra.

Porém, fazendeiros da região entraram com o pedido de nulidade do decreto no STF, alegando que o povo Manoki não ocupava a área em 1988 e que não haveria erro que justificasse a ampliação da TI.

Então, o Ministro Flávio Dino suspendeu provisoriamente os efeitos administrativos do decreto e determinou uma audiência de conciliação. Ele também afirmou que ampliação da TI “não é a única solução possível” e que a construção de política pública efetiva poderia evitar conflitos.

Mas para nós, povos indígenas, a correção de demarcações realizadas fora dos limites dos territórios tradicionais é o início de qualquer política pública, pois sem território não há existência física, cultural e coletiva. 

Além disso, o mandado de segurança não é um instrumento jurídico adequado para rediscutir laudos antropológicos, ocupação tradicional indígena, limites territoriais ou supostos vícios técnicos do procedimento administrativo.

Fazendeiros estão usando o mandado de segurança como instrumento político, para barrar a efetivação dos direitos indígenas. 

Trata-se de uma ameaça gravíssima porque homologações presidenciais e processos demarcatórios não podem ser suspensos ou relativizados a favor de disputas pela posse individual da terra.

A FUNAI, e todos os órgãos da União responsáveis, como DPU, MPI e etc. já foram acionados. Demarcar territórios indígenas é preservar os rios, a fauna e a flora dos nossos biomas.

Confira a nota técnica do jurídico da Apib aqui. 

Nosso acampamento, expressão da nossa luta – Carta de Abertura do ATL 2026

Nosso acampamento, expressão da nossa luta – Carta de Abertura do ATL 2026

Nosso futuro não está à venda: a resposta somos nós. É com essa mensagem que abrimos o Acampamento Terra Livre 2026, diante de um mundo e de um país em crise, onde avançam projetos que atacam a vida e tentam decidir o futuro sem os povos. Nós, da Articulação dos Povos Indígenas do Brasil (APIB), junto com nossas organizações regionais de base, chegamos a este acampamento reafirmando Brasília como território ancestral indígena de luta e resistência. Mantemos viva a força da primeira ocupação realizada em 2004. Há 22 anos, nossos povos deixam seus territórios para ocupar a capital e transformar o centro do poder político nacional em território de denúncia e esperança. Seguimos firmes na construção de caminhos de futuro para nós, para o povo brasileiro e para a humanidade.

Nossa mobilização também já transforma a realidade do país. A presença indígena nos espaços institucionais avançou como resultado direto da nossa luta. Pela primeira vez, o Brasil conta com um Ministério dos Povos Indígenas, e diversas lideranças passaram a ocupar espaços no alto escalão da gestão pública voltada aos povos indígenas, tanto no Governo Federal quanto em governos estaduais. Reforçamos também a atuação corajosa de nossas parlamentares indígenas no Congresso Nacional, também de representantes indígenas nas assembleias estaduais e nas câmaras municipais em todo o país, enfrentando diretamente propostas anti-indígenas nesses espaços e apresentando iniciativas que fortalecem a luta dos nossos povos.

É dessa trajetória que construímos o ATL como a maior expressão da força política dos povos indígenas no Brasil. Em 2026, seguimos afirmando uma verdade que o Brasil insiste em esquecer. O Brasil tem povos indígenas em todas as regiões e biomas do país. Representamos uma diversidade de povos e culturas, com nossas formas próprias de organização social, que existe antes mesmo da criação do Estado nacional brasileiro.

Temos a convicção de que, sem a demarcação e a proteção das terras e territórios indígenas, não se pode falar de um país democrático e soberano. Nossos inimigos históricos avançam por diferentes caminhos, praticando crimes para reduzir nossos direitos originários. Buscam travar as demarcações das Terras Indígenas e afrouxar as regras do licenciamento ambiental, abrindo espaço para empreendimentos como mineração, ferrovias, hidrovias, hidrelétricas, estradas, linhas de transmissão, entre outros. São invasões que transformam nossos territórios em ativos econômicas, realizadas sem consulta, como garantem a Convenção 169 da OIT e a Constituição Federal.

Os crimes cometidos contra nossos territórios estão na base das crises que atingem o planeta e a humanidade, crimes que também agravam a crise climática. Nossos povos e territórios são uma das principais barreiras de contenção dessa crise do clima, e ao mesmo tempo, estamos entre os primeiros a sentir seus impactos. Esses crimes ainda ampliam a desigualdade social, naturalizando a violências e comprometendo o futuro de toda a humanidade. Por isso afirmamos que não aceitaremos a destruição apresentada como desenvolvimento sustentável ou economia verde. E a chamada transição energética não pode servir como novo nome para uma política neocolonial que perpetua o genocídio indígena e o ecocídio em nossos territórios e vidas.

Iniciamos esse ATL pautando nossa posição ao Estado brasileiro.

Para o Poder Executivo: reconhecemos que nossa mobilização abriu caminhos importantes no atual governo, como a criação do MPI e a presença de lideranças indígenas em espaços estratégicos do Estado, além de ações para retirar invasores, avanços em processos de demarcação, nas áreas da saúde e educação indígenas. Esses passos respondem a uma reivindicação histórica do nosso movimento e mostram a força da nossa incidência. Mas esses avanços ainda estão longe do necessário. A demarcação tímida de poucas Terras Indígenas descumpre o compromisso político de garantir todos os nossos territórios. Isso tem contribuído para o aumento das invasões, da violência e das tentativas de exploração dos nossos bens naturais. A União tem a obrigação de demarcar e proteger os territórios e as vidas indígenas, além de garantir a consulta livre, prévia e informada. Não admitimos omissão ou tutela disfarçada de diálogo. Exigimos ação concreta para a regularização fundiária, a proteção territorial e o respeito à autonomia e ao protagonismo dos nossos povos.

Para o Poder Legislativo: repudiamos que o Congresso Nacional funcione como uma máquina de retrocessos, atuando como inimigo dos povos, produzindo ataques cotidianos às nossas vidas e submetendo nossos direitos a um balcão de negócios. Transformaram a casa do povo em uma casa de apostas, querem fazer uma BET do Congresso Nacional, onde os nossos direitos viram moeda de troca entre parlamentares e setores privados, empresas e corporações nacionais e estrangeiras lucram sobre as nossas vidas. Toda proposta feita para realizar negociatas e atacar nossos direitos originários, compromete o nosso futuro e o bem viver da humanidade.

Para o Poder Judiciário: o sistema de justiça precisa cumprir seu papel institucional de zelar pelo respeito à Constituição. Nesse sentido, comemoramos que nossa luta contra o Marco Temporal tenha resultado novamente na declaração de sua inconstitucionalidade pelo STF e no reconhecimento da omissão do Estado em demarcar e proteger nossos territórios. Contudo, diante da demora do Estado em demarcar, nossos povos não podem pagar essa conta. Criminalizar as retomadas e substituir o direito originário pela compra de terras é fazer recair sobre quem resiste o peso de uma injustiça histórica. Segurança jurídica, para nós, não pode significar garantias que premiam invasores, acordos de conciliação que atendem a interesses privados, nem regulamentação de mineração em nossos territórios sagrados. Segurança jurídica é terra demarcada e protegida, é povo vivo, com nossa cultura e direitos respeitados. Toda decisão que abre caminho para a violação será lembrada como cumplicidade com a continuidade do neocolonialismo sobre nossos povos e territórios.

Seguimos com a força dos nossos ancestrais. Abrimos o ATL 2026 com a nitidez de quem conhece o tamanho da ameaça e a força da própria resposta. Convocamos a sociedade brasileira e a comunidade internacional a se somarem com a nossa luta. Fazemos desta carta um chamado à solidariedade com nossos povos. Aos três poderes do Estado brasileiro, exigimos o atendimento das nossas reivindicações, com respeito aos nossos direitos e à nossa existência.

NOSSO FUTURO NÃO ESTÁ À VENDA. A RESPOSTA SOMOS NÓS.

Acampamento Terra Livre, Brasília, 06 de abril de 2026.

Articulação dos Povos Indígenas do Brasil (APIB)
Articulação dos Povos e Organizações Indígenas do Nordeste, Minas Gerais e Espírito Santo (APOINME)
Articulação dos Povos Indígenas da Região Sudeste (ARPINSUDESTE)
Articulação dos Povos Indígenas da Região Sul (ARPINSUL)
Comissão Guarani Yvyrupa (CGY)
Conselho do Povo Terena
Coordenação das Organizações Indígenas da Amazônia Brasileira (COIAB)
Grande Assembleia do Povo Guarani e Kaiowá (ATY GUASU)

CARTA-MANIFESTO E PAUTA DE REIVINDICAÇÕES DO MOVIMENTO DAS MULHERES INDÍGENAS DO MÉDIO-XINGU

CARTA-MANIFESTO E PAUTA DE REIVINDICAÇÕES DO MOVIMENTO DAS MULHERES INDÍGENAS DO MÉDIO-XINGU

O Movimento de Mulheres Indígenas do Médio-Xingu ocupou a Coordenação Regional da Fundação Nacional dos Povos Indígenas (CR-CLPA), em Altamira, Pará, denunciando a demora do Estado na garantia dos seus direitos territoriais e socioambientais. 

Através de uma carta-manifesto divulgada nesta segunda-feira, 23/02, elas exigem a suspensão imediata das atividades da mineradora Belo Sun. A licença ambiental de instalação da mineradora ocorreu sem a realização da Consulta Prévia, Livre e Informada.

Elas também pedem a fiscalização das obrigações da Norte Energia S.A. no âmbito da Usina Hidrelétrica de Belo Monte, a desintrusão das Terras Indígenas Cachoeira-Seca e Trincheira Bacajá, além da nomeação de coordenação regional e garantia de políticas públicas para povos da região. 

A ocupação continua até que as mulheres sejam recebidas pelas instituições do governo e tenham seus direitos garantidos. 

Leia a carta na íntegra

CARTA-MANIFESTO E PAUTA DE REIVINDICAÇÕES DO MOVIMENTO DE MULHERES INDÍGENAS DO MÉDIO-XINGU

Altamira – PA, 23 de fevereiro de 2026.

Aos cuidados de:

● Presidência da Fundação Nacional dos Povos Indígenas (FUNAI)
● Diretoria de Gestão Ambiental e Territorial (DIGAT/FUNAI)
● Diretoria de Direitos Humanos e Políticas Sociais (DHPS/FUNAI)
● Diretoria de Proteção Territorial (DPT/FUNAI)
● Ministério Público Federal (MPF) – Procuradoria da República no Município de Altamira-PA

Assunto: Comunicação de Ocupação da CR-CLPA e Pauta de Reivindicações Urgentes.

Nós, o Movimento de Mulheres Indígenas do Médio-Xingu com apoio das lideranças das etnias Xikrin, Juruna, Arara da Cachoeira-Seca, moradores da região da Volta Grande do Xingu, viemos por meio deste documento formalizar e comunicar a ocupação pacífica do prédio da Coordenação Regional Centro Leste do Pará (CR-CLPA) da FUNAI, iniciada na data de hoje, 23/02/2026.

Informamos que a ocupação conta com cerca de 80 indígenas e estabelece a paralisação total das atividades da CR-CLPA/FUNAI, tendo todos os servidores sido dispensados de forma pacífica. Esta medida extrema foi tomada devido à demora e à ineficiência do Estado na garantia de nossos direitos e na proteção de nossos territórios. Ressaltamos e reforçamos que diversos pontos da pauta aqui apresentada já foram objeto de manifestação anterior, tendo sido formalizados pelo Movimento de Mulheres Indígenas do Médio Xingu durante a última ocupação desta mesma Regional. No entanto, até a presente data, não houve qualquer retorno ou providência por parte da FUNAI Sede em relação às demandas protocoladas no “Ofício nº 01/2025 – MMIMX”, de 09 de dezembro de 2025 – em anexo.

A desocupação do prédio está condicionada ao atendimento e encaminhamento das seguintes reivindicações:

1. Repúdio ao Projeto de Mineração Belo Sun (principal ponto de pauta)

Manifestamos nosso veemente repúdio à autorização judicial que concedeu a Licença de Instalação (LI) à mineradora Belo Sun. Denunciamos que não houve a devida Consulta Prévia, Livre e Informada (conforme a Convenção 169 da OIT) aos povos indígenas da etnia Xikrin e aos demais indígenas moradores da Volta Grande do Xingu, área que sofrerá o maior impacto socioambiental. Não concordamos com este empreendimento, pois ele trará danos irreversíveis ao nosso território, já severamente impactado e vulnerabilizado pela Usina Hidrelétrica de Belo Monte.

Portanto, solicitamos a realização da devida Consulta Prévia, Livre e Informada e a suspensão da Licença de Instalação supracitada, com base na Convenção 169 da OIT. Deve ser respeitado o Parecer Técnico da FUNAI de 2015, que recomendava a proibição de qualquer outro empreendimento no Trecho de Vazão Reduzida (TVR), bem como o parecer da Norte Energia S.A. (NESA), que afirma a inviabilidade do projeto de mineração, considerando os riscos ao barramento da barragem de Pimental.

2. Nomeação imediata para a CR-CLPA

Exigimos a nomeação imediata do nosso parente Cleyson Juruna para o cargo de Coordenador Regional Titular da CR-CLPA. O cargo encontra-se vago e Cleyson Juruna é o nome indicado por nós, para nos representar institucionalmente e apoiar nossas demandas locais.

3. Manutenção e Estruturação da Casa do Índio

A Casa do Índio é um espaço fundamental de acolhimento provisório para nós do Médio-Xingu, essencial para quando precisamos nos deslocar de nossas aldeias para a cidade. Tendo em vista que a Sede da FUNAI interrompeu o repasse de recursos públicos para a manutenção do local, exigimos que a FUNAI (como órgão indigenista do Estado) articule soluções imediatas com outros Órgãos responsáveis.

Solicitamos a viabilização de segurança/vigilância, equipes de limpeza, fornecimento de energia elétrica e manutenção geral. Reivindicamos, ainda, se possível, que essa manutenção seja incluída na revisão do PBA-CI da UHE Belo Monte, obrigando a Norte Energia S.A. (NESA) a arcar com estes custos como forma de mitigação e compensação, visto que a necessidade constante de ida à cidade e a dependência de hospedagem aumentaram drasticamente devido aos impactos diretos e indiretos da barragem.

4. Resolução do PBA da BR-230 (Transamazônica)

Exigimos uma reunião urgente com a FUNAI Sede (incluindo a CGPBA), o MPF, o DNIT e o IBAMA para tratar exclusivamente sobre o Plano Básico Ambiental (PBA) do asfaltamento da BR-230. A inaceitável demora deste processo tem gerado forte pressão e animosidade por parte dos não-indígenas da localidade, que nos culpam injustamente pelo atraso das obras. Exigimos a apresentação de um cronograma oficial e datas definidas para destravar este processo de forma definitiva.

5. Desintrusão da TI Cachoeira-Seca e Insegurança Alimentar

Reivindicamos uma reunião urgente com a FUNAI Sede, MPF, IBAMA e forças policiais para tratar da Desintrusão da Terra Indígena Cachoeira-Seca. O processo arrasta-se há anos, resultando em graves quadros de insegurança alimentar para nosso povo. Nosso território sofre com a entrada contínua de novos invasores de má-fé, estimulados pela inação do Estado. Exigimos uma atuação incisiva e imediata da Frente de Proteção Etnoambiental Médio-Xingu (FPE-MX), unidade responsável por atuar com indígenas de recente contato, para resguardar a vida na TI Cachoeira-Seca.

6. Fiscalização do PBA-CI da UHE Belo Monte

Denunciamos o descumprimento sistemático das ações de mitigação e compensação do PBA-CI pela empresa Norte Energia S.A. (NESA). Aproveitando-se do déficit de servidores da FUNAI local para fiscalização, a empresa age ao seu livre arbítrio. Exigimos que a FUNAI cumpra seu papel de órgão garantidor e faça a NESA executar integralmente o previsto no PBA-CI para todos os territórios indígenas do Médio-Xingu. O acompanhamento rigoroso é dever do Estado.

7. Desintrusão e Pós-desintrusão da TI Trincheira Bacajá

Nosso território (Baixo e Alto Bacajá) encontra-se invadido por fazendeiros e madeireiros, gerando taxas alarmantes de desmatamento. Embora a TI Trincheira Bacajá tenha sido alvo da ADPF 709 (medida do STF para proteção territorial), as ações foram paliativas, incorretas e ineficazes. Exigimos uma operação definitiva de desintrusão, seguida de um plano contínuo de pós-desintrusão para impedir o retorno dos invasores, utilizando como modelo de eficácia a operação realizada recentemente na TI Apyterewa. A proteção do nosso território é nosso direito originário e dever inegociável do Estado, necessitando de atuação imediata da FUNAI, IBAMA e Forças Policiais.

8. GT identificação de terras indígenas

Exigimos a criação urgente de Grupos de Trabalho (GTs) para a identificação dos territórios Muratá e Pacajaí e das demais terras indígenas do Médio Xingu, que aguardam há anos por seu reconhecimento.

9. Reconhecimento e Garantia de Direitos dos Indígenas Xipaya da Região do Pirarara

Nós, indígenas da etnia Xipaya (compostos atualmente por 19 famílias remanescentes), residentes na região conhecida como “Pirarara” (Gleba Assurini, PA/Ressaca, Travessão do Pirarara, no município de Senador José Porfírio, próximo ao Rio Xingu), exigimos visibilidade e reconhecimento institucional.

Embora não estejamos habitando dentro de uma Terra Indígena demarcada, somos povos originários desta região. Exigimos que a FUNAI, junto ao MPF, atue para provocar as demais instituições a fim de garantir nossos direitos sociais e fundamentais.

Reivindicamos atendimento específico de saúde pela SESAI; educação escolar indígena adequada por parte da SEDUC e SEMED; e assistência social por parte do Estado e do Município. Além disso, exigimos ser atendidos pelo PBA-CI da Norte Energia S.A. (NESA), com o desenvolvimento de projetos em nossa localidade, assim como ocorre com os demais povos do Médio-Xingu, bem como nossa inclusão imediata na nova revisão de matriz de impactos que a empresa realizará na região.

Aguardamos o contato imediato das autoridades supracitadas para o agendamento das reuniões e deliberação das exigências, sob pena de manutenção contínua da ocupação.

Sem mais para o momento, assinam as indígenas do Movimento de Mulheres Indígenas do Médio-Xingu e lideranças indígenas presentes.

Fazendeiros e pistoleiros promovem novos ataques na TI Comexatibá e espalham fake news para confundir a população

Fazendeiros e pistoleiros promovem novos ataques na TI Comexatibá e espalham fake news para confundir a população

Na manhã desta terça-feira, 24/02, indígenas Pataxó foram surpreendidos com um cerco as estradas de acesso ao distrito de Corumbau, no município de Prado, extremo sul da Bahia. Motos, carros e helicópteros foram usados em uma manifestação promovida por fazendeiros da extrema direita. Os disparos efetuados por pistoleiros acabaram atingindo duas turistas que se dirigiam às praias. Uma família indígena foi sequestrada.

Exigimos imediata proteção dos povos e da população no território, apuração dos fatos e esclarecimento amplo na mídia sobre as notícias difamatórias que circulam nas redes socias.

A TI Comexatibá foi declarada no final do ano passado e aguarda  continuidade do procedimento demarcatório. A leniência do Estado em cumprir os direitos indígenas é o principal fator que garante a impunidade dos invasores nas Terras Indígenas.

Confira os detalhes apurados na Carta do Coletivo de Lideranças da TI Comexatibá.

Carta Aberta do Coletivo de Lideranças Indígenas da Terra Indígena Comexatibá sobre os acontecimentos de hoje, 24 de fevereiro de 2026

Nós, lideranças indígenas da Terra Indígena Comexatibá — povos originários Pataxó — viemos por meio desta carta registrar, esclarecer e repudiar os graves acontecimentos ocorridos hoje no território tradicional que reivindicamos e defendemos.

1.⁠ ⁠Contexto histórico e político: A Terra Indígena Comexatibá foi declarada de posse permanente do povo Pataxó pelo Ministério da Justiça em novembro de 2025, por meio da Portaria nº 1.073, após décadas de luta pelo reconhecimento de nossos direitos territoriais. Apesar dessa declaração, a demarcação física e a desintrusão de ocupantes não indígenas ainda não foram concluídas, deixando nosso povo em situação de vulnerabilidade e insegurança jurídica permanente. 

2.⁠ ⁠Violência hoje e as reais responsabilidades: Hoje, 24 de fevereiro de 2026, recebemos relatos alarmantes de violência em diferentes pontos da TI Comexatibá e de áreas retomadas:

•⁠ ⁠Ataques à retomada na Fazenda Bela Vista e ameaças de ataque à retomada na Fazenda Barra do Cahy.
•⁠ ⁠⁠Sequestro de uma família indígena que estava na retomada, conforme relatos de nossas comunidades.
•⁠ ⁠⁠Informação — ainda em verificação — de que duas turistas foram atingidas por disparos na área da praia.

Queremos afirmar de forma clara e inequívoca que os disparos que atingiram as turistas não foram efetuados por indígenas do movimento pela Terra Indígena Comexatibá. Essa versão amplamente compartilhada em perfis de redes sociais contraria a realidade dos fatos e as informações que nossos próprios membros nos forneceram. O que vem ocorrendo é uma escalada de ações de grupos armados e organizados por interesses privados — sobretudo fazendeiros e suas redes de comunicação — que buscam criminalizar nosso movimento e confundir a opinião pública. 

3.⁠ ⁠Fazendeiros e lideranças cooptadas instigam a divisão dentro das aldeias: É pública e notória a atuação de fazendeiros e grupos ruralistas na região, não apenas na disputa territorial, mas também na manipulação de atores locais em prejuízo do interesse coletivo indígena.
Organizações investigativas e relatos de comunidades indicam que fazendeiros têm usado lideranças fragilizadas de aldeias vizinhas — em especial da TI Águas Belas e da aldeia Tawá — para promover conflitos internos, dividir nossas comunidades e colocar indígenas uns contra os outros. Essas lideranças mancomunadas com interesses privados divulgam versões distorcidas dos acontecimentos, promovendo narrativas que favorecem os fazendeiros e garantem a continuidade das ocupações ilegais e do status quo de insegurança. 

Esse fenômeno de cooptação e instrumentalização de indígenas alinhados com fazendeiros tem sido um elemento que enfraquece a luta legítima pelo reconhecimento e pela proteção do nosso território, ao mesmo tempo em que alimenta tensões e insegurança entre nossos próprios povos. 

4.⁠ ⁠Repúdio à violência e apelo por proteção imediata: Reafirmamos nosso repúdio a toda forma de violência, seja ela física, simbólica ou política. A defesa da vida, da integridade física e da dignidade do nosso povo é inegociável.
Exigimos:

•⁠ ⁠que as autoridades competentes investiguem com imparcialidade e transparência os episódios violentos ocorridos hoje
•⁠ ⁠⁠que as versões oficiais demonstrem rigor fático, evitando a disseminação de narrativas falsas que criminalizam o movimento indígena
•⁠ ⁠⁠que se reconheça publicamente a responsabilidade de atores externos — em especial fazendeiros e grupos alinhados com interesses agrários — nos incidentes de violência e na desinformação corrente
•⁠ ⁠⁠medidas emergenciais de proteção às comunidades indígenas da TI Comexatibá e às retomadas que sofrem ameaças e ataques.

5.⁠ ⁠Nossa luta e nosso compromisso: A nossa mobilização é uma luta por direitos constitucionais, por justiça histórica e pela preservação de nossa cultura, de nossos modos de vida e de nossos parentes. Não aceitamos que a violência de grupos armados, o conluio de economias locais com interesses privados e a propagação de desinformação se tornem instrumentos para fragilizar a nossa luta legítima.

Seguiremos firmes na defesa de nossos direitos, com coragem e responsabilidade, e reforçamos que a justiça e a verdade são pilares essenciais para a convivência pacífica no território tradicional que é nosso por direito constitucional, histórico e cultural.

Assinam:

O Coletivo de Lideranças Indígenas da Terra Indígena Comexatibá — Povo Pataxó
Prado, 24 de fevereiro de 2026

APIB’s POLITICAL STATEMENT ON THE EU-MERCOSUR TRADE AGREEMENT AND ITS IMPACT ON THE RIGHTS OF INDIGENOUS PEOPLES

APIB’s POLITICAL STATEMENT ON THE EU-MERCOSUR TRADE AGREEMENT AND ITS IMPACT ON THE RIGHTS OF INDIGENOUS PEOPLES

January 26, 2026

The Articulation of the Indigenous Peoples of Brazil (APIB), the organization that represents nationally and internationally more than 300 indigenous peoples from all regions of Brazil, reaffirms its opposition to the signing and ratification of the EU-Mercosur Trade Agreement. As it stands, the Agreement reinforces a predatory economic model, increases pressure on indigenous and traditional territories, and seriously compromises the climate, social, and human rights commitments made by the countries involved.

For indigenous peoples, the EU-Mercosur Agreement represents a direct and systemic risk. Tariff reductions on agricultural and mineral commodities will intensify the expansion of the agricultural frontier and aggravate the impacts of mining, putting pressure on forests, savannas, grasslands, and other biomes, as well as driving the establishment of major logistics infrastructure projects—such as railways, waterways, and export corridors — factors that are responsible for the invasion of more than 90% of indigenous territories, resulting in territorial conflicts that promote deadly violence for the indigenous people in all regions of the country.

The EU-Mercosur Agreement will intensify deforestation, territorial conflicts, violence against communities, and the systematic violation of collective rights. APIB condemns the fact that the Brazilian government did not conduct Free, Prior, and Informed Consultations with the indigenous peoples and territories that will be affected by the Free Trade Agreement, as required by Convention No. 169 of the International Labor Organization (ILO), to which Brazil is a signatory party. Furthermore, the Agreement fails to provide for minimum fundamental safeguards for indigenous peoples, such as:

– unrestricted respect for the right to Consultation and Free, Prior, and Informed Consent, in accordance with ILO Convention No. 169, for any project or investment that may directly or indirectly affect indigenous territories and ways of life;

effective protection of traditional knowledge in the area of intellectual property, preventing its appropriation and patenting by companies;

the strengthening of Indigenous and family farming, rather than the prioritization of a conventional, large-scale, and predatory production model oriented exclusively toward exportation.

The negotiation process of the Eu-Mercosur Agreement, which lasted more than 25 years, was marked by the systematic exclusion of civil society, indigenous peoples, and local communities, both in Mercosur countries and in the European Union. This is an agreement negotiated without transparency or popular participation, which deepens economic asymmetries and transfers social, environmental, and climate costs to the peoples of the Global South, while concentrating economic benefits in large corporations.

The election of President Luiz Inácio Lula da Silva represented the comeback of a social, environmental, and climate agenda in Brazil, which had been severely attacked and dismantled during the Bolsonaro administration. After years of institutional setbacks, the dismantling of public policies, and the encouragement of violence against indigenous peoples, the electoral defeat of the far right paved the way for the reconstruction of spaces for dialogue and the resumption of policies aimed at protecting human rights, the environment, and traditional territories.

In this context, important steps have been taken, such as the creation of the Ministry of Indigenous Peoples and the appointment of indigenous leaders to strategic government positions—achievements resulting from the historic struggle of the indigenous movement. Even so, these advances coexist with a deeply contradictory political landscape.

Despite Bolsonaro’s defeat at the polls, Bolsonarism remains organized and influential in the National Congress, which is predominantly conservative and aligned with the interests of agribusiness, mining, and large infrastructure projects, to the detriment of the collective rights of indigenous peoples. The current government, elected on the basis of a broad pro-democracy coalition, faces internal and external pressures that often result in concessions that jeopardize the rights of indigenous peoples and environmental protection.

Even after the Federal Supreme Court formed a majority to overturn the Marco Temporal thesis—reaffirming that indigenous rights are original and cannot be conditioned to the date of October 5, 1988—the risks of territorial rights setbacks remain real. The Supreme Court decision does not end the dispute. The possibility of temporary permanence of non-indigenous occupants until settlers compensation is paid, the inclusion of states and municipalities in the demarcation processes, the setting of extended deadlines for promoting territorial demarcation without budgetary guarantees, and the continuation of the legislative offensive through Constitutional Amendments and Bills demonstrate that indigenous territories remain under threat. Violence, land conflicts, and legal uncertainty persist.

It is in this context of structural fragility in territorial protection that the accelerated resumption of negotiations on the EU-Mercosur Agreement takes place. The Agreement has been treated as a political priority by governments, with strong pressure for its conclusion, despite repeated complaints from civil society, indigenous peoples, and socio-environmental organizations regarding the lack of transparency, participation, and social control in the negotiation process.

Given this scenario, APIB reaffirms its opposition to the signing and ratification of the EU-Mercosur Agreement and calls on the governments and parliaments of the countries involved not to ratify or implement this Agreement. There is no legitimacy in a trade agreement that is based on the violation of rights, the destruction of territories, and the worsening of the climate crisis. APIB advocates for the strengthening of multilateralism based on a model that prioritizes the defense of human rights, solidarity among peoples, and the protection of territories and the environment.

There can be no climate justice without the full protection of indigenous territories. There can be no sustainable development when peoples are sacrificed in the name of profit. The rights of indigenous peoples are not bargaining chips in trade negotiations.

APIB will continue to mobilize, denounce, and forge national and international alliances to block the ratification of the EU–Mercosur Agreement. Indigenous territories stand on the front line of the defense of life, the climate, and humanity’s future—and must no longer be treated as sacrifice zones.

NOTA POLÍTICA DA APIB SOBRE O ACORDO MERCOSUL-UNIÃO EUROPEIA E SEUS IMPACTOS SOBRE OS DIREITOS DOS POVOS INDÍGENAS

NOTA POLÍTICA DA APIB SOBRE O ACORDO MERCOSUL-UNIÃO EUROPEIA E SEUS IMPACTOS SOBRE OS DIREITOS DOS POVOS INDÍGENAS

26 de janeiro de 2026

A Articulação dos Povos Indígenas do Brasil (APIB), organização que representa a nível nacional e internacional os mais de 300 povos indígenas de todas as regiões do Brasil, reafirma seu posicionamento contrário à assinatura e à ratificação do Acordo de Livre Comércio Mercosul–União Europeia. Tal como está formulado, o Acordo aprofunda um modelo econômico predatório, amplia a pressão sobre territórios indígenas e tradicionais, e compromete gravemente os compromissos climáticos, sociais e de direitos humanos assumidos pelos países envolvidos.

Para os povos indígenas, o Acordo Mercosul–UE representa um risco direto e sistêmico. A redução tarifária do comércio de commodities agrícolas e minerais tende a intensificar a expansão da fronteira agrícola e agravar os impactos da mineração, pressionando florestas, cerrados, pampas e outros biomas, além de impulsionar grandes obras de infraestrutura logística — como ferrovias, hidrovias e corredores de exportação — fatores que são responsáveis pela invasão de mais de 90% dos territórios indígenas, o que resulta em conflitos territoriais que promovem violência e assassinato de indígenas em todas as regiões do país.

O Acordo Mercosul-UE irá intensificar o desmatamento, os conflitos territoriais, a violência contra comunidades e a violação sistemática de direitos coletivos. A APIB denuncia que o Governo Brasileiro não promoveu Consulta Prévia, Livre e Informada com os povos e territórios indígenas que serão afetados pelo Acordo de Livre Comércio, conforme previsto na Convenção nº 169 da Organização Internacional do Trabalho (OIT), da qual o Brasil é signatário.

Além disso, o acordo falha ao não prever salvaguardas mínimas fundamentais aos povos indígenas, como:

– o respeito irrestrito ao direito à consulta e ao consentimento livre, prévio e informado, conforme a Convenção nº 169 da OIT, para qualquer projeto ou investimento que possa afetar direta ou indiretamente os territórios e modos de vida indígenas;

– a proteção efetiva dos conhecimentos tradicionais no capítulo de propriedade intelectual, impedindo sua apropriação e patenteamento por empresas;

– o fortalecimento da agricultura indígena e familiar, em contraposição à priorização de um modelo de produção concentrador, predatório e voltado exclusivamente à exportação.

O processo de mais de 25 anos de negociação do Acordo Mercosul–União Europeia foi marcado pela exclusão sistemática da sociedade civil, dos povos indígenas e de comunidades tradicionais, tanto nos países do Mercosul quanto na União Europeia. Trata-se de um Acordo negociado sem transparência e participação popular, o que aprofunda assimetrias econômicas e transfere os custos sociais, ambientais e climáticos para os povos do Sul Global, enquanto concentra benefícios econômicos em grandes corporações.

A eleição do presidente Luiz Inácio Lula da Silva representou a retomada de uma agenda social, ambiental e climática no Brasil, duramente atacada e desmontada durante o governo Bolsonaro. Após anos de retrocessos institucionais, desmonte de políticas públicas e estímulo à violência contra os povos indígenas, a derrota eleitoral da extrema direita abriu caminhos para a reconstrução de espaços de diálogo e para a retomada de políticas voltadas à proteção dos direitos humanos, do meio ambiente e dos territórios tradicionais.

Nesse contexto, houve avanços importantes, como a criação do Ministério dos Povos Indígenas e a ocupação de cargos estratégicos do Estado por lideranças indígenas — conquistas resultantes da luta histórica do movimento indígena. Ainda assim, esses avanços convivem com um cenário político profundamente contraditório. Apesar da derrota de Bolsonaro nas urnas, o bolsonarismo permanece organizado e influente no Congresso Nacional, majoritariamente conservador e alinhado aos interesses do agronegócio, da mineração e de grandes empreendimentos de infraestrutura, em detrimento dos direitos coletivos dos povos indígenas. O atual governo, eleito a partir de uma ampla coalizão em defesa da democracia, enfrenta pressões internas e externas que frequentemente resultam em concessões que colocam em risco os direitos dos povos indígenas e a proteção ambiental.

Mesmo após o Supremo Tribunal Federal formar maioria para derrubar a tese do Marco Temporal — reafirmando que os direitos indígenas são originários e não podem ser condicionados à data de 5 de outubro de 1988 — os riscos permanecem reais. A decisão do STF não encerra a disputa.

A possibilidade de permanência temporária de ocupantes não indígenas até indenização, a inclusão de estados e municípios nos processos de demarcação, a fixação de prazos extensos para promoção da demarcação territorial sem garantia orçamentária, e a continuidade da ofensiva legislativa por meio de Propostas de Emenda Constitucional (PECs) e Projetos de Lei demonstram que os territórios indígenas seguem sob ameaça. A violência, os conflitos fundiários e a insegurança jurídica persistem.

É nesse contexto de fragilidade estrutural da proteção territorial que se insere a retomada acelerada das negociações do Acordo Mercosul–União Europeia. O Acordo vem sendo tratado como prioridade política pelos governos, com forte pressão para sua conclusão, apesar das reiteradas denúncias da sociedade civil, dos povos indígenas e de organizações socioambientais quanto à falta de transparência, participação e controle social no processo de negociação.

Diante desse cenário, a APIB reafirma seu posicionamento contrário à assinatura e à ratificação do Acordo Mercosul–União Europeia e cobra dos governos e parlamentos dos países envolvidos que não ratifiquem e não implementem esse Acordo. Não há legitimidade em um acordo comercial que se sustenta na violação de direitos, na destruição de territórios e no agravamento da crise climática. A APIB defende o fortalecimento do multilateralismo baseado em um modelo que priorize a defesa dos direitos humanos, na solidariedade entre povos, na proteção dos territórios e do meio ambiente.

Não existe justiça climática sem a proteção integral dos territórios indígenas. Não existe desenvolvimento sustentável quando os povos são sacrificados em nome do lucro. Os direitos dos povos indígenas não são moeda de troca em negociações comerciais.

A APIB seguirá mobilizada, denunciando e articulando alianças nacionais e internacionais para impedir a ratificação do Acordo Mercosul-UE e para afirmar que os territórios indígenas são a linha de frente da defesa da vida, do clima e do futuro da humanidade, e não podem seguir sendo tratados como zonas de sacrifício.

APIB’S STATEMENT OF REPUDIATION: CONGRESS, AN ENEMY OF THE PEOPLE

APIB’S STATEMENT OF REPUDIATION: CONGRESS, AN ENEMY OF THE PEOPLE

We faced a multiple attack on democracy in the Brazilian National Congress this Tuesday, December 9th. At the same time that Constitutional Amendment Proposal (PEC) No. 48 (the Death Amendment) was being voted on in the Senate, the legislative police of the Chamber of Deputies violently expelled Congressman Glauber Braga from the plenary and physically assaulted Indigenous Congresswoman Célia Xakriabá. During the night, the Chamber, under the leadership of Hugo Motta (REPUBLICANOS – PB), approved the reduction of penalties for the fascist Jair Bolsonaro and those convicted of attempting a coup d’etat.

APIB expresses its total repudiation of the violence perpetrated by the National Congress, of its anti-Indigenous actions, attacks against democracy and actions against the people’s representatives. We also repudiate the aggression committed against journalists, who were pushed and prevented from doing their jobs by the legislative police.

PEC 48, proposed by Senator Hiran Gonçalves (PP–RR) and approved yesterday in the Senate by 52 votes in favor, without review by the Constitution and Justice Committee (CCJ) and in violation of established decisions of the Federal Supreme Court (STF), seeks to make the so-called Time Frame (Marco Temporal) constitutional. The substitute text presented by Senator Esperidião Amin (PP–SC) promotes a profound restructuring of the constitutional regime of Indigenous lands, institutionalizing the denial of Indigenous rights.

The Constitutional Amendment Proposal maintains as definitive the land titles and deeds held of non-Indigenous people even when the area is a traditional Indigenous territory, thereby legalizing forced removals. It prohibits any revision of previously established boundaries, including cases in which errors by the State in the demarcation process are proven; authorizes the replacement of Indigenous territories with “equivalent areas”; and requires, from the very beginning of the demarcation procedure, the participation of federative entities, occupants, and private landowners—transforming the constitutional process of demarcation into a permanent arena of political and economic dispute.

In cases where there is no replacement of the Indigenous community with another area, the PEC determines that the Federal Government must carry out expropriation for social interest, with payment of market value for the bare land and for improvements considered useful and necessary—turning original rights into extraordinary costs for the State and making future demarcations unfeasible. Furthermore, Constitutional Amendment Proposal No. 10 (PEC 10), also in the Senate, legalizes the leasing of Indigenous lands.

This is a legislative package of de-constitutionalization that transforms original rights into exceptions, converts reparations for forced removals suffered by our peoples into negotiations, and subordinates the Constitution to private interests over Indigenous lands. The Federal Senate has Indigenous blood on its hands!

All this happens on the eve of the historic judgment by the Federal Supreme Court of the so-called Indigenous Genocide Law (Law No. 14,701/2023), taking place this afternoon.

The Brazilian National Congress is under the control of far-right politicians who act against the interests of the Brazilian population. With this package of destruction, they attempt to dismantle our rights while stealing from us through billions in parliamentary amendments of dubious purpose.

The year 2026 is an election year. This time, we will not allow the Brazilian population to forget who the congresspeople of death are. We will remember every one of those who act against fundamental rights and against democracy.

We, Indigenous peoples, once again declare our trust in the Federal Supreme Court, guardian of the Constitution, which has already recognized Indigenous rights as immutable constitutional clauses (cláusulas pétreas).

We reaffirm: the original rights of Indigenous peoples predate the Brazilian State and cannot be reduced through legislative maneuvers. We will remain mobilized and in PERMANENT STRUGGLE in defense of the Constitution and of life.